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Hoy día, básicamente, existen dos regiones principales en las que se cultivan rosas para la exudación de sus esencias. La primera incluye a Bulgaria y a Turquía, donde fundamentalmente, se cultivan especies mejoradas de la R. Damascena, y la segunda, que abarca el Sur de Francia y Marruecos, donde se cultiva fundamentalmente la R. Centifolia.
En el universo de las rosas, la rosa de Bulgaria es especialmente famosa por su óptima calidad, hecho derivado de las condiciones climáticas y de terreno, que hacen de este país, el lugar ideal para el cultivo de esta especie. Bulgaria es el principal productor de rosas para esencias, exportando una cantidad que supera los 1300 a 1400 kilogramos de aceites esenciales por año.
Se necesitan 1400 flores para obtener 1 gramo del precioso aceite esencial, el cual es naturalmente exudado de la rosa. Se requieren 3 toneladas de estas flores para obtener 1 kilogramo de aceite esencial.
Cuando llega la temporada de recolección, en Junio y Julio, las escuelas cierran y toda la familia se dirige a los campos a recoger las preciadas rosas.
La recolección se inicia tan temprano como a las 4 de la mañana y se extiende, durante seis horas, hasta las 10. Un solo individuo recoge alrededor de unos 30 a 50 kilos de rosas, en materia de seis horas. La recolección se realiza a tempranas horas del día, a fin de minimizar la dispersión de los contenidos aromáticos, ocasionada por la exposición al sol y que iría en detrimento de la calidad de las flores.
Las rosas, así recogidas, son sometidas al vapor, a una temperatura de unos 120°C, siendo luego destiladas durante 3 horas, para su exudación. Al final de este proceso, se obtienen tanto aceites naturales, como agua de rosas.
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